Pinar del Río.
La provincia más occidental cubana, Pinar del Río, fue
dotada por la naturaleza de una belleza paisajística excepcional, por lo cual
es reconocida como la Catedral Natural de Cuba.
Pocos escenarios en Cuba exhiben tanta belleza natural
como Pinar del Río, un destino de sobresaliente interés para quienes encuentran
en el contacto con la naturaleza una buena razón para viajar.
Limita al norte con el Golfo de México, al sur con el
Golfo de Batabanó, al oeste con el Estrecho de Yucatán y al este con la
provincia de Artemisa. Cuenta con una extensión de ocho mil 884,51 kilómetros
cuadrados y su principal vía de acceso es la terrestre.
El territorio atesora la reserva de la biosfera
Península de Guanahacabibes, donde resulta protegido un enorme caudal de
riquezas naturales e históricas, en una región de costas inhóspitas y leyendas
insospechadas. Sobresale por la conservación de sus ecosistemas y en sus
100 kilómetros de extensión hay predominio de la llanura cársica rodeada de
hermosas playas, especialmente la nombrada María la Gorda, donde radica un
centro internacional de buceo.
Escenario único por
la exclusividad de su entorno resulta el Valle de Viñales,
Paisaje Cultural de la Humanidad, condición otorgada por la UNESCO, al
exhibir una rica y valiosa flora y fauna, lo cual constituye un atractivo
fundamental en un destino, que también destaca por ser la tierra del mejor
tabaco del mundo.
Distinguido por su gran complejidad geológica con rocas
existentes desde el período Jurásico, las grutas conforman de conjunto el mayor
sistema cavernario de Cuba, entre las que sobresalen la de Santo Tomás,
con alrededor de 45 kilómetros explorados.
Su casco urbano, cuidado y preservado por los
pobladores, posee lugares de marcado encanto como el tradicionalmente
nombrado Jardín de Caridad, de gran interés científico, donde la
primavera anida todo el año, al decir de la fallecida escritora cubana Dora
Alonso. Allí radica también la Plaza Polo Montañez, que recuerda al bardo de
voz rústica, ganador en vida de un disco de oro y otro de platino con su CD
Guajiro Natural.
En sus predios está el Mural de la Prehistoria, uno de
los mayores frescos a cielo abierto del planeta, insertado en
armonía con el paisaje cubano. La majestuosa obra de 120 metros de
altura, dibujada sobre rocas del período jurásico, asoma entre las montañas del
Parque Nacional Viñales. Fue creada en 1959 por el pintor y científico
Leovigildo González (discípulo del muralista mexicano Diego Rivera). El fresco
representa el pasado biogeológico de la región, considerada una de las más
antiguas de Caribe, mientras junto a las figuras humanas, que evocan a los
aborígenes de esta zona del archipiélago, destacan las de grandes
mamíferos como el megalocnusrodens (oso gigante ya desaparecido).
La provincia es cuna de grandes artistas: Aquí nacieron
Cirilo Villaverde, autor de la novela cubana más importante del siglo XIX,
"Cecilia Valdés"; y el compositor Pedro Junco, autor de la conocida
pieza "Nosotros".

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